El despacho de José Domingo Monforte celebra un debate sobre derecho de familia. 

Parece ya admitido por la mayor parte de jueces y juristas que la custodia compartida es el régimen que más beneficia al menor en casos de divorcio. La ley valenciana así lo reconoce y la reforma que estudia el gobierno de la ley estatal camina en la misma dirección. Pero ¿qué ocurre cuando existe una mala relación manifiesta entre los padres? Es una de las preguntas a las que se ha tratado de dar respuesta en el debate sobre derecho de familia celebrado en el despacho de José Domingo Monforte.

Según explica Gloria Merí psicóloga, “en las entrevistas que se realiza a los padres muchas veces detectamos que la mala relación no es verdadera sino más bien provocada por uno de los progenitores para evitar compartir el cuidado de los hijos”. Esta es una de las razones por las que psicólogos y abogados coinciden en afirmar que un conflicto no puede ser la llave que cierre la puerta a la custodia compartida. “Debemos indagar en las causas de la ruptura porque allí encontramos el origen de los problemas y establecer mecanismos de mediación”, afirma MªÁngeles Alcalá. Para Azucena Martínez ”se trata de evitar que el padre o la madre utilice a los niños para saldar cuentas con su expareja”

Desde su experiencia como psicólogo en un colegio, Sergio Herreros señala que” son los profesores los primeros en detectar cuando la ruptura  resulta traumática para el menor, porque afecta a su rendimiento académico e incluso a su carácter y a la relación con los demás”. No obstante, reconoce, “los centros docentes declinan sistemáticamente intervenir en los procesos judiciales para evitar posicionarse del lado de uno de los progenitores”.

“Los abogados sabemos que si la mala relación entre los padres es irreversible, como ocurre en casos de violencia,  la custodia compartida no va a funcionar. Pero en la mayoría de rupturas el conflicto tiene solución y los padres han de admitir que con este régimen  ganan todos, porque ganan sus hijos” concluye Ana Úbeda.

Custodia y Nido compartido

Respecto al Nido Compartido no existe  total consenso entre los profesionales. José Domingo Monforte introduce el debate al considerar  que  la sociedad y con ella la justicia evolucionarán hacia la aceptación de este modelo en el que los hijos permanecen en la vivienda familiar y son los padres los que comparten alternativamente su compañía y cuidados.  “Pienso que con el tiempo  se superará  la excepcionalidad actual en su atribución y se evitará la trashumancia de los hijos. El canon sociológico con nuevos factores ideológicos, económicos y morales crean nuevas necesidades. Mi convicción es que se evolucionará hacia un modelo de custodia y nido compartido estable y reglado para el adecuado desarrollo de la convivencia con el menor y mientras el interés de estos así lo exija”.

Pero ¿ beneficia realmente el Nido Compartido  al menor? En este punto se abre el debate entre los profesionales.  Azucena Martínez opina que “los niños viven así de manera menos traumática la ruptura porque se separan los padres pero su vida no cambia radicalmente, permanecen en su casa, en su colegio, en su vecindario, con sus amigos de siempre”. Entre los inconvenientes los profesionales destacan que compartir la vivienda puede ser un foco continuo de conflictos que acabe por perjudicar también a los hijos. Aparte de la dificultad económica que supone para los progenitores la necesidad de mantener dos casas”. Además, apunta MªÁngeles  Alcalá ”los niños tienen una enorme capacidad de adaptación y un cambio de hogar puede incluso enriquecer su formación, con nuevas experiencias”. Para Sergio Herreros ”La clave está en que exista un clima de respeto mutuo entre los padres”.

En este sentido, concluye Gloria Oliver “Debemos analizar la situación familiar caso a caso, considerar si los padres reúnen la madurez emocional necesaria para compartir alternativamente la vivienda y evitar la medida en casos de conflicto manifiesto”.

 El informe de gabinete. ¿Ayuda o perjuicio?

Los juzgados de Valencia ciudad disponen de un gabinete psicológico que emite un informe imparcial en los casos contenciosos de rupturas matrimoniales. Pero, los profesionales coinciden en afirmar que el sistema está fallando.   “Pensamos que su aparente objetividad los convierte en dueños del proceso. Los jueces desestiman sistemáticamente los informes periciales que aporta la defensa y basan sus sentencias en las conclusiones del gabinete” apunta José Domingo Monforte.

A esto se suma  “la sobrecarga de trabajo que soporta el gabinete que hace que los informes no sean  completos. Acumulan grandes retrasos y no aportan las pruebas realizadas con lo que los abogados nos encontramos con la indefensión de no poder rebatir los resultados” afirma Pilar de la Fuente.

Experiencias que también han vivido en primera persona Mª Ángeles y Gloria “En muchas ocasiones los estudios psicológicos que realizamos  para la defensa no se valoran, ni nos dan oportunidad de defenderlos en juicio, tomando todo el protagonismo judicial el informe de gabinete”. Para  José  Domingo Monforte “es un sistema de pericia imperfecto e inseguro y, sin embargo, es la llave del proceso y de la decisión judicial”.

Debates entre profesionales

Con este encuentro sobre derecho de familia el despacho de José Domingo Monforte abre una ronda de debates profesionales en las diferentes áreas jurídicas. “Pensamos que la puesta en común de experiencias,  el contraste de opiniones… enriquece la formación continua de nuestros abogados y nos ayuda a ofrecer un asesoramiento más completa a nuestros clientes tanto desde el punto de vista jurídico como humano”.