LA ADMINISTRACIÓN DESLEAL EN EL SUPUESTO DE SIMULTANEIDAD DEL CARGO DE ADMINISTRADOR EN EMPRESAS COMPETIDORAS SIN AUTORIZACIÓN

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Área de Derecho Penal de DOMINGO MONFORTE Abogados

Los administradores de las sociedades tienen impuesto, en virtud del art. 227 de la Ley de Sociedades de Capital, un deber de lealtad que les obliga a desempeñar el cargo de administrador con la lealtad de un fiel representante, obrando de buena fe y en el mejor interés de la sociedad.

El incumplimiento de dicho deber genera una responsabilidad a nivel societario que, en algunos supuestos, puede derivar en la comisión de un delito de administración desleal del art. 252 del Código Penal, que castiga la conducta societaria de quien rompe los vínculos de fidelidad y lealtad que unen al administrador con la sociedad precisamente por su posición en el organigrama societario y, con ello, causa un perjuicio a la misma.

Entre las obligaciones del administrador de la sociedad se incluye el deber de evitar cualquier situación que pueda conllevar un conflicto de interés entre el mismo y la sociedad que administra y, en tal conflicto, se encuadraría la conducta de un administrador de la sociedad que simultanea el cargo de administrador en otra sociedad que tiene el mismo, análogo o complementario género de actividad sin autorización expresa de la propia sociedad mediante acuerdo de la Junta General.

En los supuestos de que, además de simultanear el cargo de administrador sin autorización de la sociedad, ocasione un perjuicio a la misma, estaríamos ante la comisión de un delito de administración desleal.

Y así lo establece la STS nº779/2023 de 18 de octubre, que condena al acusado por un delito de administración desleal al simultanear el cargo de administrador en dos sociedades con igual objeto social, estableciendo que simultanear el cargo de administrador de dos sociedades con igual objeto social es obvio que constituye una de las acciones que encajan en la ilicitud descrita en el art 252 CP, y concluye que: “no se trata tanto de que coincidiera dos meses de administrador, es que es socio de dos empresas que tienen el mismo objeto social, y además con el cargo de administrador en ambas, cargo que no compatibilizó dos meses, sino hasta enero de 2017 en que se inscribió en el registro, aunque lo menos importante sea el tiempo en sí en que perduró esa situación, sino que este acusado sabiendo que era administrador solidario de una sociedad, constituyó otra con el mismo objeto social junto a su esposa, aceptando desde el primer momento el cargo de administrador, también solidario, en esta segunda entidad, y desempeñando, actuando de hecho, como tal en ambas”.

En definitiva, el deber de lealtad se encuentra inescindiblemente ligado a la condición de administrador de la sociedad, cuyo incumplimiento -además de un reproche societario- conlleva una sanción penal cuando con dicha conducta ocasiona un perjuicio a la sociedad. Y, en los supuestos de concurrencia competencial y simultaneidad del cargo de administrador, nos encontramos ante una extralimitación de las facultades del administrador y, por tanto, ante una conducta desleal toda vez que dicha competencia implica de suyo una serie de riesgos inherentes para la sociedad, siendo necesario que estén ciertamente probados, evaluados y cuantificados.

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