Área de Derecho de la Música de DOMINGO MONFORTE Abogados Asociados.

Uno de los primeros pasos que debemos llevar a cabo cuando queremos dedicarnos a la música de manera profesional es registrar el nombre artístico. El registro del nombre artístico aporta al titular una serie de ventajas. La primera y más evidente es la exclusividad, el artista y/o banda que tiene registrado su nombre artístico podrá oponerse ante cualquier  persona que use tal nombre o alguno similar. El registro de tu nombre artístico aportará seguridad a tu proyecto, te evitará problemas a futuro y te generará un mayor control sobre tu marca y su explotación. Es, en definitiva, tu marca y deberás cuidarla.

Es muy significativo el caso Prince. En 1993, Prince sorprendió al mundo del entretenimiento y a sus seguidores cuando anunció que dejaría de llamarse así y que en adelante sería conocido por el “símbolo del amor”, una mezcla de los símbolos de los géneros sexuales masculino y femenino.

“Es un símbolo impronunciable, cuyo significado se desconoce. Es una invitación a pensar de una manera distinta, conectándose a una nueva frecuencia libre”, escribió el artista en un comunicado oficial publicado en aquel momento. El cambio expresaba claramente su decisión de rebelarse contra su sello discográfico, Warner Bros, compañía de la que dijo el artista:  “tomó mi nombre y lo registró como marca, utilizándolo como principal herramienta de comercialización para promover toda la música que escribo”. Prince había firmado un contrato con esta compañía discográfica en 1977, cuando todavía era un adolescente. Con Warner Bros produjo varias de sus más famosas canciones, incluyendo “Purple Rain” y “Sign O the Times”. En los 90 renovó su contrato y Prince comenzó chocar contra los rígidos cronogramas de producción de la compañía.

“La compañía es dueña del nombre Prince, y de todo el material mercadeado con ese nombre. Yo me convertí simplemente en un peón que utilizan para producir más dinero para Warner Bros”. Revolucionario en la industria.

En 2000, después de que el contrato expirara, Prince retomó su nombre que, de acuerdo con Kellogg, también lo liberó como productor para explorar nuevas formas de hacer dinero como artista independiente. Para Prince, “los contratos discográficos son –voy a llamarlo por su nombre- como la esclavitud”, según lo cita la revista Rolling Stone. Y añade: “les recomendaría a todos los artistas… que no los firmaran”.

De ahí la importancia de gestionar y defender contractualmente los derechos de tu marca, tu nombre artístico y no cederlos sin una contraprestación adecuada a una compañía que utilizará tu nombre artístico como propio de sus intereses comerciales, que no necesariamente coincidirán con los tuyos.

A nivel jurídico, debes de saber que el registro de nombres comerciales atiende a un criterio temporal, es decir, quien registre primero el nombre tendrá el derecho a explotarlo económicamente salvo en casos muy concretos (como el caso de nombres comerciales notablemente reconocibles y el registro fraudulento por un tercero). Además, el registro también atiende a un criterio geográfico, lo que implica que quien lo solicite únicamente podrá explotarlo en los territorios en los que lo tiene registrado, sin embargo, si en un futuro decidimos ampliar los países bastará con solicitar la ampliación bien europea, bien internacional, para lo que será necesario que tengamos previamente un registro nacional.

En España para registrar el nombre artístico se deberá registrar bajo la clase 41 (Espectáculos musicales) de la clasificación de  Niza y en la clase 25 para lo referente al merchandising.

Aunque existen unos pasos muy concretos, al igual que en el registro de marcas es conveniente reclamar el asesoramiento profesional que dirija el proceso y evite fallidos o fraudulentos medios captatorios.