“Esta es la historia de Rafal, la historia de un doble salto mortal que le cambio la vida, la historia de un campeón de trampolín que lucha, desde una silla de ruedas,  por dar un nuevo impulso a su vida”.

El accidente.

20 de julio de 2013. Como cada día, Rafal llega a Terra Mítica una hora antes de su actuación. Son las dos de la tarde. Se despide de su mujer, Tsveti, con un beso. Sus últimas palabras son para explicar que se siente fuerte, que piensa entrenar a tope.

Sólo media hora más tarde Tsveti recibe una llamada urgente: Rafal se ha golpeado la cabeza en un salto. Parece grave. Una ambulancia le lleva camino del hospital.

¿Qué ha pasado en esos trágicos minutos? Rafal tardará meses en poder contarlo. Ese día quiso practicar su doble salto mortal…..y, como tantas veces, se lanzó desde una altura de más de dos metros, hizo el primer giro sin problemas, en el segundo….un instante de oscuridad, la sensación de que algo no va bien, de que necesita ralentizar el movimiento…y de pronto un choque brutal de su cabeza contra el suelo y la oscuridad absoluta.

Una mala maniobra, la luz deficiente de la sala, los flecos de una otitis mal curada, unas colchonetas que no eran profesionales y que no pudieron amortiguar el golpe…y la vida de un hombre de 37 años, campeón europeo de salto de trampolín, rota.

El diagnóstico y la operación

A pesar de la urgencia, Tsveti llegó al hospital 40 minutos antes que la ambulancia. Primer TAC y un diagnóstico dramático: la médula está dañada. La amenaza de una tetraplegia irreversible cobra forma. Pero hay esperanzas quirúrgicas. La operación se realiza 3 días más tarde. Y, en palabras de los médicos, resulta un éxito. Los facultativos explican a Tsveti que han observado cierta actividad en la médula pero, incomprensiblemente, Rafal no recupera movilidad. Por el contrario, pierde el movimiento de cabeza, cuello y hombros que tenía antes de la intervención. Además sale del quirófano, entubado, el diafragma no funciona, no puede respirar por sí mismo. 3 días después, los médicos deciden practicarle una traqueotomía.

Terapia y rehabilitación. Una nueva oportunidad perdida.

40 días en la UCI. Luchando, entre la vida y la muerte,  por una infección pulmonar hasta que los médicos consiguen estabilizarlo. El trabajo del hospital ha concluido. Llega la hora de la rehabilitación. Y la mutua ofrece a la familia la posibilidad de seguir la terapia en una clínica privada de Badalona, el Instituto Guttmann.

El 28 de agosto ingresa. Allí pasará 9 meses de su vida. Con la compañía incansable de su mujer, pero alejado de su hija de sólo 3 años. El sacrificio valía la pena. En esa clínica depositaron sus esperanzas de recuperación, cualquier avance por pequeño que fuera les valía: la movilidad del cuello, quizá recuperar la capacidad de respirar sin estar conectado a una máquina, poder hablar. Pero la realidad fue otra: una nueva neumonía vuelve a hacer temer por su vida. Nadie les da explicaciones sobre su estado y cuando, por fin, se recupera llega el momento más duro: la doctora que dirige su tratamiento asegura que vivirá entre uno y tres años…..que nunca volverá a hablar, a comer,  a respirar….que no hay nada que hacer.

En los 9 meses que está en la clínica no recibe ninguna terapia rehabilitadora. Sólo le enseñan a manejar un ordenador con la cabeza para poder comunicarse. La persistencia de una logopeda y las ganas de vivir de Rafal empujan y poco a poco, vuelve a hablar….recupera la capacidad de tragar y le retiran la sonda con la que se alimentaba hasta entonces. La realidad tozuda desmiente el diagnóstico de la doctora.

Un  tratamiento pionero y muy caro que se convierte en un suplicio.

Y de pronto, una nueva puerta que se abre: en la clínica les ofrecen un método novedoso y revolucionario para volver a respirar: un estimulador de diafragma. Un tratamiento pionero y muy caro: 30 mil euros. Pero parece que todo son ventajas. Le permitirá, de manera progresiva, respirar por si solo. El objetivo es conseguir que Rafal pueda estar desconectado del respirador durante el día. Nadie les explica los peligros. Y acceden esperanzados. Pero jamás ha funcionado. Su mujer relata el sufrimiento de Rafal. Durante unos minutos al día, cada vez más,  le retira el respirador para que el estimulador entre en funcionamiento. Rafal lucha desesperado por no ahogarse, pero el estimulador no hace su trabajo. Sospechan que está mal colocado. Una vez más, nadie les da una explicación.

La lucha de Rafal

La vuelta a casa se convierte en una pesadilla. La mutua no ha cumplido con su compromiso de adaptar la vivienda. Sólo encuentran un respirador, sin baterías….de manera que un corte de luz, una avería,  puede provocarle  la muerte. Pasan 3 semanas así.

Cada necesidad se convierte en una batalla con la compañía. Necesita especialistas a los que acudir en casos de urgencia y sobre todo rehabilitación. Hoy Rafal sólo tiene una sesión semanal, cuando todos los expertos aseguran que, en sus circunstancias, sería necesario hacer una sesión al día.

Una nueva esperanza quirúrgica

Podría pensarse que Rafal ha tirado la toalla. Pero nada más lejos de la realidad. Sigue luchando, llamando a puertas. Y ahora una se ha abierto. Una operación que podría desbloquearle el cuello, devolverle la movilidad de la cabeza y con ello una mejor calidad de vida.

Necesita alejar de su cuerpo ese estimulador de diafragma que nunca ha funcionado, para poder hacerse una resonancia. Y busca en la justicia las repuestas que no encuentra en su compañía de seguros ni en la empresa a la que ha dedicado su vida: Terra Mítica.

 Busca respuestas en la justicia

Rafal ha iniciado una reclamación frente a la Mutua para que se haga cargo de las prestaciones medicas, y su abogado, José Domingo Monforte, valora presentar acciones de responsabilidad laboral empresarial por las circunstancias que pudieron intensificar el riesgo de la actividad que practicaba. “Ahora se está en conversaciones muy avanzadas con la dirección de Terra Mítica que, aunque no asume responsabilidad en los hechos, se muestra sensible a dar cobertura a las necesidades y tratamiento terapéutico y quirúrgico que permita que Rafal gane en funcionalidad y mejore su calidad de vida”, aclara José Domingo.