Publicado en Law&Trends.

Es incuestionable que los equipos de fútbol profesionales, son empresas privadas con una especial singularidad, pues en ellas se integran aspectos económicos y financieros, con elementos sentimentales y de pertinencia a un fenómeno social que une a miles de aficionados.

Además, el establecimiento de un club de futbol profesional en una demarcación geográfica, genera beneficios económicos en la zona,  es impulso para el establecimiento de servicios en directa e indirecta conexión y publicita a nivel internacional a la ciudad, que vive con alegría los logros de su club.

Lo importante es ponderar si esos motivos son suficientes para que la administración pública comprometa dinero público otorgando avales a préstamos bancarios necesarios para la supervivencia de los clubs de futbol profesionales, tras una mala gestión financiera y de excesos gestores.

Centrados y cebados en los clubs que recibieron ayuda de la Comunidad Valenciana,  el Instituto Valenciano de Finanzas (IVF) ha mantenido la decisión política que movió dicha garantía fundada en que pudieran abrir las vías de financiación bancaria cerradas y con ello obtener préstamos que les permitieran superar las  dificultades económicas que amenazaban con su desaparición.

Este apoyo o respaldo “a ciegas” del IVF determinó la concesión de los préstamos a estas compañías, que en otro caso, y atendiendo a su pésima situación económica, no les hubieran concedido. Además, propició la concesión de unos tipos de intereses con cierta ventaja competitiva que afectó a la libre competencia del mercado.

El artículo 107 del TFUE estipula que “Serán incompatibles con el mercado interior, las ayudas otorgadas por los Estados o mediante fondos estatales, bajo cualquier forma, que falseen o amenacen falsear la competencia, favoreciendo a determinadas empresas o producciones.”

El TJUE ha confirmado que el fútbol es una actividad económica a los efectos de considerar, por tanto, a los clubes de fútbol como empresas en el sentido del artículo 107.1 TFUE.

La calificación de estos avales como “ayudas públicas que vulneran la libre competencia” y que nunca se ajustaron a los principios de objetividad, publicidad, concurrencia e igualdad, han sido defendidos jurídicamente por parte del ente público que los concedió, argumentando que tenía legitimación para concederlos, dado que así venía amparado en sus propios estatutos, además se respetó el límite de cuantía fijado y se actuó bajo los criterios de un inversor privado, intentando obtener beneficios, pues el precitado aval tenía una comisión anual y se tomaron contragarantías para cubrir el riesgo de impago, por lo que se defendía su falta de efecto distorsionador en los mercados, y por ende, el no falseamiento de la competencia.

Dentro de las medidas UEFA para el juego limpio financiero (“Financial Fair Play”), que busca equilibrar las cuentas de los clubes, nivelar la competencia deportiva, mejorar la transparencia y credibilidad e introducir una disciplina de mercado en el mundo del fútbol, la Comisión Europea si considera que los mencionados avales confieren una ventaja económica a los clubes.

La resolución, que se hizo pública el 4 de Julio de 2016, afirma que la utilización de  dinero público para financiar a clubes de fútbol profesional falsea la competencia, puesto que los fondos públicos deben cumplir las normas de competencia leal, y en este caso se han violado las normas sobre ayudas estatales de la UE. La consecuencia directa es que los clubes deben devolver el dinero obtenido con dichos avales y abonar la sanción impuesta.

Podemos afirmar, salvo recurso inesperado y posterior resolución que cambie el curso de las actuaciones, que las subvenciones y ayudas públicas al futbol profesional han desaparecido, el futuro de estas concesiones se centrará en el futbol base, entendido como actividad formativa que realiza una gran labor social con niños y jóvenes y que tiene que transmitir valores positivos buscando la formación integral de la persona desde un enfoque deportivo.

Esperemos que no encuentren por esta vía otras mejoras ajenas a la finalidad y unos clubs jueguen con mayor ventaja que otros.