Jose el mes de mayo

Publicado en Las Provincias el 30 de mayo.

José Domingo Monforte. Socio Director de DOMINGO MONFORTE Abogados Asociados.

Despidiendo el mes de mayo del anuario de este 2020 que, aún sin concluir, ha dado muestras más que sobradas para su fatídico recuerdo, dirijo mi mirada al primer día en que se nos levantó el arresto domiciliario en el que nos mantuvieron. Fui paseando hacia la tercera puerta de la Basílica, desde cuya ventanilla enrejada puede contemplarse el interior y la bella imagen  de la  Virgen iluminada.

Me causó un profundo respeto el silencio con el que otros, al igual que yo, guardaban  la muda cola en ese distanciamiento físico, que nada tiene que ver con lo que se empeñan en llamar “distanciamiento social”, diferente a la distancia física de evitación. Ausentes y ajenos de turistas, tan frecuentes poco antes en sus alrededores, allí solo estaban -solo estábamos-  los que por devoción dábamos gracias, pedíamos amparo o simplemente rezábamos o hablábamos en nuestro interior frente a nostra Mare de Déu.

El mes de Mayo somos muchos los que lo vivimos en el entorno de la fe y de la devoción, con un sentido tributo y ofrenda a la Verge dels Desemparats. Esta tradición de culto a María, de más de dos siglos, coincide con el comienzo de la primavera, pletórico de perfumes y colores. No podía ser más adecuado para honrar la belleza y la virtud.

Conservo desde mi época universitaria la tradición, el sentimiento y el orgullo de rondar a la Virgen con mi Tuna, la de Derecho, al igual que otras tunas universitarias. Es un momento muy emotivo porque se canta y se afinan las voces de una manera muy, muy especial y se guarda y forma una atmósfera de silencio aparentemente incompatible con el tono y ritmo alegre de las canciones de la tuna. Este año, desde nuestras casas, hicimos lo que pudimos para no fallar en la intención y el recuerdo de esa especial ofrenda con una canción “A la Virgen más hermosa”, pasodoble compuesto con noble verso, amor y sentimiento por el tuno Rodolfo Bada.

Como nuestro momento, son múltiples los gremios y oficios que con igual devoción ofrecen ese culto y tributo a la Virgen y, ausentes los actos públicos, seguro han estado más vivos que nunca los actos de fe, devoción y respeto en el silencio e interior de cada uno.

El mes de Mayo, sí, es muy especial en Valencia: nuestro clima, nuestra luz y la Geperudeta lo hacen un mes singular y bello. Son momentos difíciles para todos y estamos viendo y viviendo situaciones impensables e inimaginables unos meses antes. El impacto de noticias permanentes de mapas que no muestran el clima sino la intensidad de la infección por territorios, hospitales, enfermos al límite, intubados, solos, desprotegidos, morgues, estadísticas y comparativas de muertos traen al recuerdo la desafortunada -pero no por ello irreal- frase de Stalin “una muerte es una tragedia, muchas un dato estadístico”.

Así hemos vivido, con la recomendación permanente de modificar nuestras costumbres y muestras de afecto y bajo ese ambiente se ha instaurado el miedo, que poco tiene que ver con la conducta responsable para con los demás y para con uno mismo.

Todos hemos de ser responsables del cuidado, pero no nos castiguen más con el constructo social del término “nueva normalidad” en un intento de amaestrarnos y que aceptemos e interioricemos que el cambio será para siempre y que nada volverá a ser como antes. ¿Queremos acaso esa “nueva normalidad”? No podemos ni debemos aceptarlo. Estimo que hemos de volver con responsabilidad y tiempo de espera, teñido con la esperanza que genera la ilusión de que volveremos a nuestra normalidad, a nuestra cotidianidad, a nuestras costumbres, en definitiva, a nuestra vida anterior, desde la conducta saludable y responsable del cuidado, pero no de la renuncia de ambicionar nuestra forma de ser, sentir y vivir.

Hemos podido observar a los pequeños comerciantes con la ilusión y perseverancia con la que han abierto sus comercios. Han puesto lo mejor de sí para recobrar su normalidad atendiendo a sus clientes con la cercanía de la proximidad a distancia, levantando sus persianas como ejemplo real de no querer vivir subsidiado, de no ambicionar rentas mínimas, de evitar una suerte de “pobreza controlada”, mostrando su voluntad de generar riqueza y reactivar la economía.

No, no nos pueden desmotivar, hemos de renovar y no perder nuestra motivación, que genera la energía y nos compromete en el esfuerzo y nos hace vencer las dificultades; nuestra actitud y fuerza de voluntad es la que nos mueve a vencer el miedo y el sentimiento que lo acompaña de desolación y fracaso. Acertó de pleno Albert Einstein cuando sentenció: “Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad”.

Nuestra voluntad, actitud, esfuerzo y compromiso harán que el mes de Mayo vuelva a ser nuestro mes de Mayo.