El Mundo. 7-6-16. Controlar el móvil, la ropa que viste, sus salidas, sus comentarios en las redes sociales. Amenazar. Insultar. Empeñarse en hablar con ella a pesar de haberlo ‘dejado’. Formas de violencia cada vez más familiares entre adolescentes y jóvenes, de las que sin embargo no parecen tener conciencia. Los expertos llevan tiempo alertando de una tendencia que -estudio tras estudio- los datos corroboran: elcrecimiento de los casos de violencia de género entre menores.

El último en confirmar la tendencia es el Informe Anual de la Fundación Anar, que señala que desde 2009 se han multiplicado por 10 el número de llamadas porviolencia de género y, solo el año pasado, se registraron un 34,9%. En concreto, en 2015 fueron 318 los casos de menores adolescentes que contactaron por maltrato de su pareja o ex pareja, la mayoría (el 85%) de nacionalidad española. En la mitad de los casos, el agresor tenía más de 18 años.

Una violencia y un control abusivo que en buena parte de las ocasiones se ejerce a través del móvil y las redes sociales, y un problema creciente del que, sin embargo, la mayoría de menores no es consciente. La investigación de las últimas décadas revela que cada vez con mayor frecuencia el maltrato está presente en los noviazgos entre adolescentes y jóvenes. Un 52,6% de las adolescentes cree que en una relación el hombre debe proteger a la mujer, y más del 80% de los adolescentes y jóvenes españoles afirma conocer o haber conocido algún acto de violencia en parejas de su edad, especialmente actos de control.

Más violencia en todos los ámbitos

El informe, basado en las llamadas recibidas en el teléfono de atención a menores de Anar -que dieron lugar a casi dos intervenciones diarias-, señala un “alarmante” aumento de la violencia ejercida contra menores, tanto en el ámbito familiar como entre iguales. Así, crecen un 40% las llamadas registradas en 2015 respecto al año anterior, y también la gravedad de los hechos. Y la frecuencia: la mitad de los casos analizados sufre violencia a diario y/o desde hace más de un año. En la mayor parte(70%), fueron menores de entre 14 y 17 años los que acudieron al teléfono, sobre todo (72%), mujeres.

También crecieron los casos de acoso escolaratendidos en el teléfono: 573 frente a los 328 de 2014, un 75% más. Cifras que, como en el caso de la violencia de género, tienen que ver con la mayor concienciación e información sobre el problema, que propicia que afloren más situaciones.

Una proyección pública que no tienen sin embargo otras formas de maltrato, con la violencia sufrida por menores en el entorno familiar. De los 8.569 casos de menores de edad atendidos, un, 2.952 lo fueron por maltrato doméstico, el 90% de las veces infligido por el padre. De ellos, en 1.229 hubo malos tratos físicos, 882 casos de maltrato psicológico, 435 de abuso sexual y 406 de abandono.

“Me pegan como a alguien mayor, me pegan con la mano y el pie. Mi abuela me pega con el palo de la escoba, con una sandalia o el cinturón. Mi padre me pega con el cable del cargador. No tengo amigos en el colegio”, es uno de los testimonios recogidos por la fundación, que alerta de que, “frente a otros tipos de maltrato como el acoso escolar o la violencia de género, la violencia intrafamiliar ni se escucha, ni trasciende. Es la gran olvidada a pesar de que cada vez se producen más casos de niños, niñas y adolescentes que en muchas ocasiones la sufren diariamente y desde hace más de un año”, señala el psicólogo Benjamín Ballesteros.

Es la violencia a más duradera, frecuente y grave, y que además preocupa por el ‘círculo vicioso‘ que genera: un menor que recibe malos tratos de sus padres -sus referentes emocionales- “asumirá que es válida para resolver dificultades cotidianas y puede afectar a sus relaciones futuras. Un menor que recibe violencia tiende a reproducir esa violencia”.

Suicidios

Otro de los datos sobre los que llama la atención el estudio es el “inquietante aumento de casos relacionados con ideación e intento de suicidio y autolesiones, un fenómeno que se está convirtiendo en una preocupante tendencia entre los adolescentes”. Así, en relación al intento de suicidio y la ideación suicida, en 2015 se registraron 381 casos (más de mil llamadas), la mayoría (74%) protagonizados por chicas. “Además, se ha dado el terrible agravante de que el año pasado se produjeron 26 casos de menores de 10 años con ideación suicida o intento de suicidio”, explica Anar.

También se han triplicado las llamadas por autolesiones: 323 casos en 2015, protagonizados por mujeres mayoritariamente. “Es una moda en determinados grupos y se produce un efecto llamada a través de internet, las redes sociales, los chats… Las autolesiones son un grito de socorro”, advierte el informe. Esos adolescentes no solo buscan llamar la atención, “muchos se sienten atrapados y sin esperanza, intentan acallar el dolor emocional a través del dolor físico, lo pueden llegar a hacer como liberación frente a la culpa o la vergüenza”.

Son especialmente vulnerables a la autolesión adolescentes con historia traumática, abusos sexuales, lesiones físicas o enfermedades, trastornos de alimentación y límite de la personalidad. “Si para los adolescentes el suicidio es una forma de huir de los problemas, las autolesiones son una manera de pedir ayuda, no de desafiar a los adultos del entorno“, asegura la directora del Teléfono Anar, Leticia Mata.

Desaparecidos

En el caso de los menores desaparecidos, el principal motivo de consulta fueron las fugas de niños y adolescentes de su domicilio familiar o centro de residencia (60,1% de los casos), seguido de menores expulsados del hogar (18,8%) ysecuestros parentales (16,8%), una modalidad esta última que ha descendido drásticamente, frente al 25,4% en 2014.