LOS SECRETOS DEL VINO Y EL VINO ANTE EL SECRETO. PONENCIA DE ANTONIO JIMÉNEZ

secretos del vino y vino ante el secreto

Por José Domingo Monforte.

Tras la ponencia de Antonio Jiménez, en nuestra habitual reunión de dietarios de los viernes, queda una idea especialmente sugerente: los secretos del vino y el vino ante el secreto.

El vino ha sido siempre algo más que una bebida. Ha acompañado conversaciones, celebraciones, acuerdos, sobremesas y momentos de confianza. Tiene una dimensión cultural y humana evidente: puede abrir el diálogo, suavizar las formas y crear un espacio de encuentro.

Pero precisamente por eso también exige medida.

Cervantes lo expresó con una lucidez que sigue siendo plenamente actual: “Sé templado en el beber, considerando que el vino demasiado ni guarda secreto ni cumple palabra.”

La frase no habla solo del vino. Habla de la templanza. De la prudencia. De la delicada frontera entre la conversación distendida y la indiscreción. Entre la confianza y el exceso de confianza. Entre la palabra bien dicha y la palabra dicha de más.

En la abogacía, el secreto profesional no termina al salir del despacho. No se suspende durante una comida, una celebración o un acto social. Acompaña al abogado allí donde sigue siendo depositario de información sensible.

La confidencialidad no se demuestra únicamente en los escritos, en las reuniones formales o en las comunicaciones profesionales. Se demuestra también en los contextos en los que parece más fácil bajar la guardia.

Quizá ese sea uno de los aprendizajes más interesantes: la discreción no es rigidez, ni frialdad, ni distancia. Es saber estar. Es comprender que hay asuntos que no deben convertirse en anécdota, nombres que no deben aparecer en una conversación y detalles que no necesitan ser compartidos.

El vino puede acompañar una buena conversación, pero no debe dirigirla. Porque cuando se pierde la medida, puede debilitarse también la prudencia. Y donde se debilita la prudencia, la confianza queda expuesta.

Guardar secreto y cumplir palabra son dos formas de ser fiable. Y la fiabilidad es uno de los grandes activos silenciosos de cualquier profesional.

Al final, la elegancia no está solo en saber hablar. También está en saber callar.

 

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