Natalia Ontiveros Núñez

Natalia Ontiveros Núñez

Doble grado en Derecho y Relaciones Internacionales por la Universidad Pontificia Comillas-ICADE en 2019.

Máster en Abogacía por la Universidad de Valencia (2019-2021).

¿Por qué decidió estudiar la carrera de Derecho junto con la de Relaciones Internacionales?

 

Escogí esta titulación sin una vocación definida, pero lo que sí tenía claro era que en esta sociedad cada vez más globalizada debía abrirme al mundo, por lo que finalmente decidí estudiar un doble grado que no sólo me formase como jurista sino que me permitiera obtener una visión transversal del derecho. La combinación de ambas carreras me ha dado las herramientas para comprender y relacionar los diferentes sistemas jurídicos, políticos y económicos, así como la forma en la que se conciben los derechos en las distintas partes del mundo.

Haber estudiado Derecho y Relaciones Internacionales me ha proporcionado una amplia perspectiva del derecho que, desde mi punto de vista, es muy necesaria en los abogados del siglo XXI.

 

 

 

¿Qué rama del Derecho es la que más le atrae y a la que le gustaría dedicarse profesionalmente?

 

Lo que más me motiva del ejercicio del derecho es el trato con las personas, y es por eso que el Derecho de Familia es, sin duda, la rama del derecho que más me interesa, así como las consecuencias penales derivadas de la relación familiar. Además, me llaman mucho la atención las controversias familiares transfronterizas y la convivencia de distintos ordenamientos jurídicos en un mismo litigio.

Profesionalmente, me encantaría ejercer esta rama del derecho desde una posición humana y cercana, practicando la empatía y la comprensión en mi día a día.

 

 

¿Por qué a la hora de seguir formándose optó por hacerlo en Domingo Monforte Abogados Asociados?

 

Después de terminar un doble grado y un máster me he dado cuenta de que nunca se deja de estudiar y de aprender. Cuando descubrí el programa formativo Festina Lente que ofrece este despacho lo tuve claro; sabía que esta formación era lo que necesitaba para realizar la transición hacia la práctica de la abogacía.

Este programa me ofrece un contacto directo y cercano con abogados ejercientes en la cotidianeidad de la profesión, con quienes puedo abrirme y preguntar cualquier tipo de duda, creando así un espacio donde siempre hay lugar para la equivocación y el aprendizaje.

 

 

 

 

Estamos en un contexto de cambio y transformación tecnológica, ¿cómo cree que debe adaptarse a este nuevo escenario el abogado que está formándose?

 

El ejercicio de la abogacía es una profesión que ha debido adaptarse a los cambios de las tecnologías de la información pese a ser un oficio cuyos procedimientos continúan siendo tradicionales en la mayoría de los casos. Por ello, considero que la nueva generación de abogados tenemos el deber de adaptarnos a esta continua transformación tecnológica mediante la presencia en redes sociales, el impulso de vías telemáticas de comunicación tanto con clientes como con compañeros de profesión, el uso del Internet para el acceso continuo a información y la digitalización de documentos. Todo ello facilitará el servicio prestado al cliente y aportará competitividad, siempre salvaguardando los principios deontológicos.

 

 

 

 

¿A qué le gusta dedicar su tiempo libre?

Hace un par de años comencé a interesarme por el coste humano y medioambiental que supone la industria textil, por lo que aprendí a coser por mi cuenta para poder darle una segunda vida a la ropa que ya no utilizaba y ahora no me despego de mi máquina de coser.

Es una actividad con la que descanso, desconecto y disfruto, siempre tengo técnicas nuevas que aprender y, además, puedo compartir los resultados de esta afición con las personas que más quiero. Por ejemplo, durante la cuarentena por la pandemia COVID-19 fabriqué mascarillas para mi familia y amigos.